"El Estado crea abogados, para que sean custodios de las instituciones jurídicas, para que las defiendan y las mejoren, no para que se ocupen en destruirlas y desacreditarlas, sembrando la inquietud, la desconfianza, y el odio, que son fruto de la injusticia y el despojo. Si peligrosa es la amoralidad de los jueces o su simple desviación recta intangible de su Ministerio, no lo es menos la de los abogados, que tienen por delante el incentivo del éxito y de la fortuna" (Podetti, "Tratado de los Actos Procesales")

Restaurantes y bares con 25% de empleos irregulares



"Me presenté en un restaurante del Centro que pedía bacheros, cocineros y empleados para atención de salón. Realmente las condiciones de la cocina eran bastante malas y, por lo que me enteré, la gente no dura mucho porque pagan poco y en negro".

Si bien el sector gastronómico mendocino crece al ritmo del flujo turístico estacional y del que atraen los feriados, el testimonio de María (38) refleja que los prestadores del sector gastronómico en Mendoza aún tienen mucho por hacer en lo que a condiciones laborales se refiere.

De hecho, sobre 4.500 trabajadores de la gastronomía sindicalizados en la provincia, para la seccional Mendoza de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra), un 25% está en la informalidad.

"En una gran mayoría son compañeros que se desempeñan desde las 21 o 22 y hasta las 7 de la mañana. Estamos tratando de controlar esa situación a través de la Subsecretaría de Trabajo, pero queremos que los trabajadores sepan que pueden acercarse a la sede a plantear su caso", dice el secretario general, Ernesto Guerra.

El sector empresario maneja sus propios indicadores. Desde la Asociación de Empresarios Hoteleros y Gastronómicos de Mendoza (Aehga), en base a datos de sus asociados, admiten que de enero a junio último el empleo registrado cayó de 4.264 puestos a 3.152, de los cuales un 75% son fijos y 25% eventuales o temporarios.

Para su titular, Fernando Barbera, "se debe a una baja de la actividad por un menor consumo de la gente. Y si bien no es posible precisar la informalidad, estamos relevando a los establecimientos habilitados, lo que nos permitirá calcular a fin de año el porcentaje de gente que debiera haber trabajando en condiciones regulares".

Más allá de quienes cumplen con sus obligaciones patronales, la informalidad se manifiesta en diversas formas. Bonos de sueldo (cuando existen) con montos inferiores a lo que realmente se paga, y jornales -la modalidad más usada para pagar a los trabajadores de limpieza- son las más usuales

. Quienes conocen la dinámica, señalan al corredor gastronómico de calle Arístides como uno de los mayores polos de la informalidad en Mendoza, sin contar con bares y cafés céntricos e, incluso, restaurantes de Chacras.

Con casi dos décadas de experiencia como chef, Emiliano (40) sabe de qué se trata. Su profesión lo llevó a trabajar en distintos locales del corredor que más atrae a la "movida menduca", sobre todo por las noches. Asegura que "aunque cobraba más y trabajaba de seis de la tarde a dos de la mañana, me daban un bono de $ 1.200 por cuatro horas".

Y no duda cuando afirma que, "por lo que viví y lo que sé de otros colegas, de 30 locales que están activos no más de 10% tiene al personal registrado y en regla. Y se puede decir que hoy por hoy 3 mozos de cada 10 están en blanco".

Comisiones y viáticos
La situación en muchos cafés del Centro no dista mucho de lo descripto, a lo que se suman remuneraciones inexistentes; el ingreso se limita a propinas y comisiones, algo que explica la alta rotación de personal en muchos locales.

"Estoy acá hace seis meses sin sueldo y, por lo que sé, siempre fue así. Gano el 7% de lo que vendo, así que tengo que hacer 1.000 pesos para llevarme 70 a casa. Si no fuera por las propinas que me permiten duplicar eso, la verdad es que sería nada", cuenta Carina (25), moza de un café ubicado a metros del Kilómetro 0 de ciudad.

A juicio de Barbera, "es casual la coincidencia entre la pérdida de empleos y el número estimado de trabajos en negro. Quienes lo promueven no pueden ser considerados empresarios, y les durará hasta que llegue alguna inspección".

Sin embargo, como algunos de sus colegas, Emiliano hace un gesto de descrédito cuando se le pregunta sobre los controles. "Los inspectores de bromatología están siempre. Y en el caso de los de trabajo, más de una vez he visto pasar algún ?sobre' para hacer la vista gorda".

Por su parte, el titular de Ahega no titubea al calificar de "poco eficiente" el accionar de la Subsecretaría de Trabajo, a cuyos funcionarios Los Andes intentó contactar sin éxito.

"Muchas veces nos dicen que no hay más inspecciones por falta de recursos para viáticos, pero es curioso que siempre sigan el mismo circuito. Así, algunos establecimientos reciben hasta dos visitas por mes y otros ninguna", afirma el empresario.

FUENTE DIARIO LOS ANDES

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