"El Estado crea abogados, para que sean custodios de las instituciones jurídicas, para que las defiendan y las mejoren, no para que se ocupen en destruirlas y desacreditarlas, sembrando la inquietud, la desconfianza, y el odio, que son fruto de la injusticia y el despojo. Si peligrosa es la amoralidad de los jueces o su simple desviación recta intangible de su Ministerio, no lo es menos la de los abogados, que tienen por delante el incentivo del éxito y de la fortuna" (Podetti, "Tratado de los Actos Procesales")

JUSTICIA LABORAL DE MENDOZA


Me gustaría escribir felicitando, agradeciendo, brindando, por cómo funciona el sistema judicial.

Pero no. 

Lamentablemente, debo caer en el reclamo constante. El sistema judicial laboral, entiendo, ya no cumple su función: si cada vez que un trabajador reclama debe esperar 3 o 4 años para cobrar sus acreencias (si las cobra) la justicia no es tal. 

Definitivamente, el sistema judicial laboral de Mendoza, de alguna forma involuntaria, cobija los intereses de muchos empleadores, ya no en crisis, sino especuladores, que terminan menospreciando la dignidad del hombre que se reconoce en el trabajo. La idea de "haceme juicio, total...no pasa nada" ya se ha transformado en un idea central. Y es por eso que aumenta la conflictividad laboral: no hay respuestas.

La verdad que el sistema judicial laboral todo, incluídos nosotros los abogados, deberíamos mantener latentes los postulados de los tratados internacionales y convenios de la OIT sobre el tema. 

Una justicia laboral lenta, muy lenta, es sinónimo de obtaculización al libre acceso a la justicia. Y sobre todo de los que en una relación laboral se encuentran en una situación de inferioridad. 

Ya es una obligación la reforma del Código Procesal Laboral de Mendoza, la creación de nuevos juzgados y la obligatoriedad de conciliaciones con efecto de cosa juzgada en la Subsecretaria de Trabajo entre algunas acciones. 

Si los protagonistas de esta historia, no damos respuestas rápidas, el colapso seguirá en aumento constante y seguirá sin garantía palpable el derecho humano al trabajo. 

Dr. Omar Villarruel.

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